Texto base: Hebreos 10:24-25 – “Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras. No dejemos de congregarnos…”
La fe no se vive en soledad; Dios nos creó para vivir en comunidad. En una época en la que la independencia se valora, el llamado de Dios es a vivir en unidad y apoyo mutuo. Ser parte de una comunidad de fe significa tener un lugar donde somos vistos, escuchados y amados.
En la Iglesia del Pacto Mosaico, creemos en ser una familia donde cada persona es valiosa. Al congregarnos, recordamos que no estamos solos y que nuestras luchas son compartidas. Y al unirnos, también fortalecemos nuestra fe y encontramos inspiración para servir y amar a los demás.
Reflexión práctica: ¿Cómo puedes contribuir a tu comunidad de fe? Participar activamente en la iglesia, animar a un amigo en su caminar con Cristo o ayudar en alguna actividad de servicio son algunas maneras de vivir nuestra fe en comunidad. Que cada uno de nosotros se comprometa a ser un reflejo de la familia de Dios.